El siguiente texto es de Marta Navarro, editora de “Entrenómadas”. Se trata de reflexiones sobre vegetarianismo.
La brutalidad con los animales en las granjas avergonzaría a cualquiera que pasara por allí una tarde. La mayor parte de la población está acostumbrada a la comida cortada en lonchas y empaquetada en plástico. Comida limpia parece, comida… ¿limpia?. La forma en que los animales son electrocutados o despellejados vivos para que la piel sea mejor utilizada en la peletería es algo que no se olvida jamás, tampoco los chillidos y el olor que queda. Yo no necesité ver nada de esto para ser vegana. De hecho decidí ser vegetariana a los seis años. A pesar de la familia, de los compas del colegio y del instituto, a pesar de los chistes sobre los comehierbas, a pesar del mal rollo de “tanta buena gente” que igual te hablan de la belleza de un cuadro como te cuentan que se ha zampado junto a su familia un lechón, es decir, un bebe. Cuando yo entro en un supermercado, no puedo pasar por la zona de carnicería o charcutería, el hedor me resulta insoportable, porque para mí no huele a comida, huele a muerte. Y, por alguna razón que todavía no entiendo o no controlo, una sucesión de imágenes atroces vienen a mi cabeza. Lo mismo me ocurre cuando voy a un lugar donde ha ocurrido algo terrible. No he podido nunca acercarme a Belchite, a los pocos kilómetros ya me siento mal. Tremendamente mal. Hay lugares que evito porque me producen un dolor insoportable. A quien alguna vez le haya ocurrido esto podrá entenderme. Puede sonar a chino lo que cuento, puede, puede…
Le doy las gracias a la gente de Igualdad Animal y de Liberación Animal por los actos que convocan y que cada vez son más numerosos. Gracias a Yoi Lyan, una de las personas más importantes en mi vida, que me enseñó el mundo que existe dentro del mundo y a mirar en lugar de ver. Le doy las gracias a mis amigos veganos por hacerme sentir bien y a mis amigos no veganos porque hacen lo posible para que no me sienta como una marciana a su lado, también porque leen los posts que escribo sobre animales, algo que sé que no hubieran hecho de no haber sido tan sutilmente perseverante. Incluso cuando esto les incomoda.
Sé que puedo dejar de ser y sentir muchas cosas. Puedo enamorarme y desenamorarme, puedo emocionarme y todo lo contrario, puedo ser rubia o pelirroja, puede gustarme una película o aborrecerla, puedo escribir o no, puedo leer o no, me puede apetecer viajar o no, puede caerme bien mucha gente o caerme mal algunas personas, puedo dejar de ser amiga de algunos de mis amigos, puedo estar en facebook, tener un blog o dejar de tenerlo, publicar un libro o no publicarlo. Pero a estas alturas de mi vida, sé que nunca dejaré de ser vegana. A no ser que mude de cerebro como en la peli de los “Ladrones de cuerpos”
Un abrazo vegano,
realmente me emociono demaciado todo esto , me llego a dar escalofrios en la piel es impresionante como en algunas cosas me senti identificada y esto me da las fuersas que aveces necesitos para superar las criticas de mis padres y saber que la que realmente la que esta en lo sierto soy yo , poder comprender que esto que hacemos muchas personas es lo más hermoso que podemos hacer, ayudar a seres indefensos ,
realmente me conmovio todo y me da las fuerzs para luchar y promover lo más que pueda el veganismo a mi amigos , familia etc …
poder protejerlos a toda costa, cueste lo cueste se que en el futuro cuando tenga hijos y les enseñe todo esto les informe sobre esta vida tan hermoza que llevamos los veganos y vegetarianos, defendiendo a los animales , se sentirar orgullosos de tener una mamá a su y que ellos tambien sean asi .
bueno me despido y la reflexión que esta editora hizo realmente es hermosa .
mayra castillo, 15 años
Por: Mayra Castillo el Abril 24, 2009
a las 12:29 am